Ser mamá nunca es fácil, ya lo sabrán las mamás que nos leen. Y a mi parecer, uno de los mayores retos de la crianza es lograr que los niños coman verduras. Para muchos padres, la hora de la comida se convierte en una batalla constante, llena de negociaciones y caras largas. Sin embargo, hacer que los niños disfruten de las verduras no es imposible. Con un poco de creatividad y paciencia, puedes integrar estos alimentos en su dieta sin que lo vean como un castigo.

Pero esa batalla no es poca cosa, según la Academia Americana de Pediatría (AAP), una dieta equilibrada con suficientes verduras puede prevenir enfermedades crónicas desde la infancia. Sin embargo, un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition en 2021 reveló que la mayoría de los niños consumen menos de la mitad de la cantidad recomendada de verduras al día. Entonces, ¿cómo lograr que las coman con gusto? Aqui te van algunas ideas con las que puedes trabajar y que a mi me han funcionado muy bien
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Predica con el ejemplo: La clave de la imitación
Los niños aprenden por imitación. Si ven que los adultos disfrutan de las verduras, es más probable que las acepten. Se ha demostrado que los niños cuyos padres comen regularmente verduras tienen una mayor predisposición a consumirlas.
¿Qué puedes hacer?
- Sirve verduras en cada comida y cómelas con entusiasmo.
- Evita comentarios negativos sobre su sabor o textura.
- Si rechazan un alimento, sigue ofreciéndolo sin presionarlos.
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Presentación atractiva: Juega con los colores y formas
La apariencia de la comida influye en la percepción del sabor. Un experimento realizado en la Universidad de Wageningen mostró que los niños prefieren alimentos con colores llamativos y presentaciones divertidas.
Ideas para hacer las verduras más atractivas:
- Usa moldes para cortar verduras en formas de estrellas, corazones o animales.
- Crea platillos visualmente llamativos, como brochetas coloridas o caritas sonrientes con zanahoria y jitomate.
- Sirve las verduras en platos coloridos o con temáticas de sus personajes favoritos.

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Introduce verduras en recetas que les encantan
Si a tu hijo le cuesta aceptar las verduras, una estrategia efectiva es incorporarlas en platillos que ya disfruta.
Opciones para integrar verduras sin que se den cuenta:
- Hot cakes con espinaca o zanahoria: Licúa la verdura con la mezcla antes de cocinar.
- Albóndigas con verduras ralladas: Agrega calabacita o zanahoria rallada a la carne antes de formarlas.
- Sopa de fideos: Mezcla algunas verduras dentro de la clásica sopa de fideos que siempre comen, els ecreto es picar muy finas las verduras.
El libro “El pequeño gourmet”, de Annabel Karmel, ofrece múltiples recetas que integran verduras de manera creativa sin sacrificar el sabor.
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Involúcralos en la cocina: Su propia creación, su propio orgullo
Los niños que participan en la preparación de los alimentos tienen más probabilidades de probarlos. Si los niños que ayudan en la cocina suelen comen el doble de verduras que aquellos que no lo hacen.
Actividades divertidas para hacer juntos:
- Llévalos al mercado y deja que elijan una verdura nueva para probar.
- Permíteles lavar, pelar o mezclar ingredientes mientras cocinan.
- Fomenta la creatividad pidiéndoles que inventen un platillo con verduras.

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Crea una historia en torno a las verduras
Transforma la comida en una experiencia mágica. Los niños disfrutan de las historias y los juegos, así que asocia las verduras con aventuras emocionantes.
Ejemplos de narrativas divertidas:
- Las zanahorias dan “súper visión”, como las de los conejos veloces.
- El brócoli es el árbol mágico que da fuerza a los superhéroes.
- Los pimientos son “gemas de energía” que hacen saltar más alto.
El libro “Mi niño no me come”, de Carlos González, resalta la importancia de evitar la presión en la alimentación infantil y de hacer que la comida sea una experiencia placentera en lugar de una obligación.
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Haz que las verduras sean un premio, no un castigo
Muchas veces, sin darnos cuenta, reforzamos la idea de que las verduras son algo desagradable al usarlas como condición para recibir un premio (“Si comes tus verduras, te doy postre”). En cambio, cambia el enfoque y resalta sus beneficios de forma positiva.
Cómo cambiar la perspectiva:
- Usa frases como: “¡Qué suerte! Hoy tenemos brócoli, que nos ayuda a ser más fuertes”.
- Relaciona las verduras con sus personajes favoritos. Por ejemplo, “¿Sabías que los ninjas comen espinacas para correr más rápido?”
- Deja que elijan cómo comerlas: en sopa, en ensalada o asadas.

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La regla de los 10 intentos: La paciencia es clave
Es normal que los niños rechacen nuevos sabores. Según la pediatra de mis hijos, los niños pueden necesitar probar un alimento hasta 10 veces antes de aceptarlo.
Consejos para aplicar esta técnica:
- Ofrece pequeñas porciones de la verdura nueva sin obligarlos a comerla.
- Varía la preparación: si no les gusta el brócoli hervido, pruébalo asado o en una crema.
- Mantén la calma si lo rechazan, sigue intentándolo en otra ocasión.
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Evita distracciones en la hora de la comida
Comer frente a la televisión o el celular puede hacer que los niños ignoren lo que tienen en su plato. Yo he descubierto que cuando nos sentamos a comer sin otros distractores, mis hijos suelen comer mucho mejor.
Cómo fomentar una alimentación consciente:
- Crea un ambiente tranquilo durante las comidas.
- Conversa con ellos sobre su día en lugar de enfocarte en qué están comiendo.
- Deja que experimenten con los sabores sin presión.
La clave está en la paciencia y la creatividad
Hacer que los niños coman verduras no tiene que ser un campo de batalla. Con estrategias basadas en la imitación, la creatividad en la cocina y la participación activa de los pequeños, es posible transformar la hora de la comida en un momento agradable.
Cada niño es diferente, por lo que es importante probar distintas técnicas hasta encontrar la que mejor funcione en casa. Con el tiempo, las verduras pasarán de ser un problema a convertirse en parte natural de su alimentación. Lo más importante es no rendirse y recordar que cada pequeño avance cuenta en su camino hacia una mejor nutrición.